Adolescentes; autoestima, ¡porque tú lo vales!

 

Existen dos conceptos en economía que en ocasiones tienden a confundirse, “costar” y “valer”. Algo puede costar, su precio, mucho y valer poco o nada y viceversa, costar poco, o nada, y valer mucho. Como ejemplo de lo primero que me vienen a la mente los artículos de lujo, muy costosos pero seguramente sobrevalorados. Por el contrario, en economía está lo que se denominan “bienes libres”, como por ejemplo el aire, ya que son tan valiosos que sin él, sin el oxígeno que contiene, en unos minutos pereceríamos y, sin embargo, su coste es cero, son gratis.

Traigo a colación lo anterior para iniciar el tema del artículo de hoy, la autoestima. Podemos definirla como el “aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo”, o si se quiere la valoración que hacemos de nosotros mismos. Consigamos una autoestima, o valoración, alta, aunque aquí el coste sería el esfuerzo de conseguirla. Quizá todo se resuma en la siguiente pregunta: ¿nos damos el aprobado? Los adultos hemos llegado a nuestra autoestima actual con sus vicisitudes y, en general, nos conocemos lo suficiente para saber y utilizar nuestros puntos fuertes y asumir nuestras limitaciones. La autoestima es un elemento dinámico que tenemos que ir construyendo y manteniendo durante toda la vida, incluso cuando seamos abuelos. Asegurar su equilibrio es básico para no comprometer el bienestar psicológico y social de la persona.

Pero no estamos aquí para hablar de nosotros, los padres, sino de nuestros hijos. Todas las etapas son importantes, hasta a un bebé de pocos meses hay que animarlo y reconocer sus pequeños logros, pero cuando llega la adolescencia la autoestima toma una mayor importancia dado los cambios físicos, hormonales, psicológicos y de todo tipo que se producen en esa etapa de la vida. En la formación de la autoestima influyen fundamentalmente dos factores, la información y valoración que recibimos de nuestro entorno más próximo junto con las experiencias personales de éxitos y fracasos que vamos acumulando. Los problemas se suelen producir por una baja autoestima; no obstante, en la mayoría de las ocasiones en las que parece que hay una autoestima demasiado alta, suele ser un mecanismo de defensa de los adolescentes cuando la tienen baja y pretenden aparentar lo contrario.

Los padres normalmente intentamos gestionar el entorno de nuestros hijos (profesores, amigos, etc.), aunque no siempre tenemos fácil acceso al mismo ni será una tarea sencilla. Lo que si podemos hacer es aplicar con nuestros adolescentes los patrones de actuación adecuados para ayudarlos y guiarlos en la gestión de su autoestima. Debemos evitar generalizar sus comportamientos; lo actos pueden ser inadecuados o incorrectos, no las personas; todos nos equivocamos. Un error habitual es compararlos con otros, normalmente los más cercanos como hermanos o amigos. Todos somos diferentes y únicos; con características buenas y digamos “mejorables”.

Recordémosles lo bueno y positivo (el vaso está medio lleno; no medio vacío) qué tienen, haciéndoles conscientes de sus logros. Transmitirles autoconfianza para que establezcan sus propias metas alcanzables y trabajen el camino para llegar a ellas analizando en qué les gustaría mejorar. La referencia es siempre uno mismo y no necesitan la aprobación de los demás. Como resumen se podría decir que los adolescentes, y naturalmente nosotros, deben aceptarse a ellos mismos, intentando “crecer” continuamente como personas pero también aceptando sus virtudes y defectos.

Parece que vienen tiempos complicados económicamente y en otros muchos aspectos; las clases de nuestros hijos están interrumpidas y puede que no volvamos a los tiempos anteriores a la pandemia. Cuidar la autoestima de nuestros hijos para que puedan proyectarse adecuadamente en el futuro es vital. Aprovechemos el confinamiento para trabajar la autoestima de nuestros hijos y seguid aplicando los patrones que hemos compartido con vosotros.

En Proyecto Joven, perteneciente a Proyecto Hombre Burgos, somos especialistas en adolescentes y sus problemas. Nuestro equipo de terapeutas cuenta con amplia experiencia y puede ayudaros a vosotros, los padres, y a vuestros hijos. Poneros en contacto con nosotros, si lo necesitáis, y estaremos encantados de atenderos: proyectojovenburgos@sarenet.es y 947 461083.

Nuestros adolescentes de hoy son los hombres y mujeres del mañana; ahora es el momento.

 

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