Cómo gestionar el “#QuedateEnCasa” con adolescentes

 

La cuarentena por el Coronavirus está suponiendo un cambio radical en la vida cotidiana de todos, adultos, adolescentes y niños y, en ocasiones, abuelos. La vida diaria se compone básicamente de obligaciones y de tiempo de ocio y relaciones sociales. En ocasiones un accidente, una pérdida o cualquier otro evento interrumpen nuestra vida cotidiana, nos damos cuenta hasta que punto estamos apegados a nuestras costumbres y lo importantes que son para nuestro equilibrio emocional. El resultado es inseguridad y una sensación de pérdida y de caos. Por eso, sabiendo que la cuarentena puede alargarse durante semanas, es necesario ajustarse a la nueva situación para volver a nuestras habituales costumbres o ajustarlas por aquellas experiencias positivas que hayamos sacado de este periodo de confinamiento.

En esta situación que el gobierno español está concienciando con el lema “#Quédate en casa”, los colectivos más afectados son los “los mayores”, los niños y adolescentes. En esta columna de opinión nos vamos a centrar en estos últimos, los cuales quizá sean los más difíciles de gestionar dada la situación de cambio físico y mental por la que atraviesan.

Con la nueva situación de cuarentena se pueden intensificar conflictos que por la intensa convivencia afloraban en menor grado en una situación normal: compartir espacios, desorden propio de las actividades espontáneas de los adolescentes, sobrecarga en las tareas de alimentación e higiene, etc.

Es necesario sentar las bases para mantener una convivencia pacífica en la familia, para lo cual se necesita la implicación de todos los miembros con una actitud positiva. Los padres son los responsables de guiar al resto de los integrantes de la familia en las actividades comunes y personales, consensuando entre ellos las propuestas y soluciones a los problemas que puedan surgir. No deben olvidar que la situación es excepcional por lo que es necesario más que nunca cierta flexibilidad en su actuación.

Lo primero que se debe abordar es que los adolescentes deben entender el por qué de la nueva situación. Los padres deben dar respuesta a todas las preguntas que puedan responder con sinceridad pero naturalmente sin alarmismo. Que los hijos entiendan y asuman la nueva situación va a ser crucial para mantener una adecuada convivencia de la familia en las próximas semanas.

Gestionar las actividades y el tiempo en la nueva situación de confinamiento debe realizarse en diferentes aspectos, en especial con los adolescentes. Uno de los importantes que no deben descuidarse dada su importancia para el futuro es el de la formación. El establecimiento de rutinas de estudio y la fijación de metas diarias, ayudará a que no pierdan el hábito de estudio para cuando la situación vuelva a la normalidad. No obstante lo anterior, no debe sobrecargarse a los adolescentes con actividades escolares.

Deben establecerse horarios negociados para el ocio y las redes sociales, dando cierta flexibilidad a su cumplimiento. No podemos olvidar que para los adolescentes mantener contacto con sus amigos es fundamental para su bienestar y para combatir la soledad, el aislamiento y el aburrimiento. Naturalmente su actividad en las redes sociales deben realizarla bajo con el control parental adecuado a cada edad.

Igualmente, se tienen que encontrar momentos para involucrar a los adolescentes en tareas y actividades conjuntas de toda la familia, tanto para compartir el mantenimiento de la casa como de ocio y esparcimiento.

Adicionalmente, la nueva situación familiar debe conjugarse con el trabajo a distancia que en ocasiones tienen que desarrollar uno o ambos progenitores, situación en muchos casos novedosa y que va a suponer un desafío en las próximas semanas

Todo lo anteriormente descrito tiene que desarrollarse en un clima de convivencia pacífica, afrontando y solucionando las discusiones familiares que van a surgir en esta situación de convivencia intensa mediante la empatía, la comunicación, en definitiva, la gestión emocional de toda la familia.

No hay soluciones mágicas ni aplicables a todas las familias e individuos. Cada hogar es una realidad diferente y tiene su propia y única manera de vivir. Cada familia tiene sus puntos fuertes, sus recursos y sus alegrías compartidas, pero también puntos débiles, zonas difíciles, de conflicto y problemáticas con las que cada familia vive diariamente. En la situación actual es mejor darse una tregua, a lo que tenemos pendiente, dando una oportunidad a la paciencia y la comprensión, aprovechando la ocasión que nos ha ofrecido a la familia la naturaleza de convivir más intensamente durante unas semanas.

 

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