“El día de la marmota” con adolescentes .

Van pasando los días de confinamiento y esta nueva situación se va tornando paulatinamente rutinaria. A los adultos nos cuesta asumir este nuevo contexto pero nuestra edad nos obliga a ello; además, no hay nadie a quien nos podamos quejar y todo el país, incluso ya el mundo, se encuentra igual. Para nuestros adolescentes su vivencia es muy diferente, su capacidad de asumir la frustración de no poder vivir con “normalidad” es mucho menor que la de los adultos.
Nuestra cotidianidad recuerda a la famosa película de 1993 “Atrapado en el tiempo”, aunque todo el mundo la conoce más como “El día de la marmota” por su título en inglés (Groundhog Day), donde un espectacular Bill Murray entraba en un bucle en el que estaba condenado a repetir todos los días las mismas rutinas. Sin llegar al extremo de la película, los adultos y especialmente los adolescentes, empezamos a tener desde hace días la sensación de que todos los días son iguales, repetitivos. Necesitamos ordenar esta rutina y aprovechar esta nueva realidad para obtener de ella el máximo provecho posible.
Un día de cuarentena sin poder salir de casa, excepto aquel que haya que hacer la compra y, como mucho, sacar al perro, permite realizar muchas y diversas actividades. Incluso para muchas de las personas que aún trabajan, su ocio ha quedado reducido a lo que se puede hacer al cerrar la puerta de su hogar.
Organizar y planificar el tiempo es fundamental para evitar que esta repetición de ritos nos desgaste y este confinamiento se convierta en una espera en el sofá del salón dejando pasar el tiempo. Es necesario definir las franjas horarias que se van a dedicar al trabajo, incluido el mantenimiento y limpieza del hogar, y el estudio para nuestros adolescentes; naturalmente el ocio y esparcimiento de todos tienen su cabida en este “Gran hermano” familiar por el que estamos pasando. La planificación debe ser flexible y, en la medida de lo posible, consensuada con los adolescentes, asumiendo éstos su responsabilidad en el cumplimiento de lo acordado y con un seguimiento por parte de los padres.
Debemos ver la cuarentena como una oportunidad, un periodo para “seguir construyendo nuestra familia”; es el momento de conocer más profundamente a nuestros hijos, sus anhelos, frustraciones, etc., en definitiva de reforzar nuestros lazos con ellos.
Tenemos que luchar para que cuando se acabe esta cuarentena nuestras relaciones intrafamiliares sean más fuertes y mejores y así, como en la película “El día de la marmota”, podamos romper esta rutina diaria.
#covid-19 #cuarentenaadolescentes #pautas y habitos #prevencion #proyectohombreburgos #proyectojovenburgos #apostandoporlaspersonas

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies