INFLUENCIA DEL CONFINAMIENTO EN EL PROCESO TERAPÉUTICO

Muchas noticias de carácter divulgativo, publicadas dentro del marco del coronavirus, resaltan la idea de la interferencia en el tratamiento, que la situación de confinamiento puede suponer a personas que están en un proceso de rehabilitación por una adicción, pudiendo suponer un momento crítico que favorezca un proceso de recaída. Sobre todo, en adicciones conductuales, como la compra compulsiva, juego on line, apuestas deportivas, adicción a videojuegos, entre otras, donde no está presente la necesidad de salir de casa para volver a iniciar la pauta problemática y mantenerla.

Si partimos de la idea, que la experiencia terapéutica en este sector nos ha ido dando, de que las personas con adicciones suelen tener dificultad en el manejo y gestión emocional, parece lógico pensar, que la situación generada por el Coronavirus en general y con el confinamiento en particular, pueda ser una situación que dé lugar a un “tiovivo” emocional de difícil gestión.

Por ello es importante ante la situación de confinamiento el poder dar continuidad a los procesos terapéuticos, adaptando la vía presencial (sesiones individuales y sesiones grupales) a otras maneras no presenciales que permitan dar continuidad al tratamiento iniciado. Es por ello que el contacto de tú a tú se ha visto sustituido por modalidades de terapias on line o telefónicas. Estas nuevas modalidades cumplen la función de seguir acompañando a las personas, permitiendo mantener la estabilidad y estructura que las sesiones con su terapeuta y las sesiones grupales les aportan, ofreciéndoles una vía de contacto, a veces la única que tienen y facilitando que puedan expresar cómo están, qué sienten, qué necesitan, etc., en un contexto libre de juicios de valor y de etiquetas. Además, en algunos casos, estos contactos telefónicos suponen el único contacto con algo parecido a la red social, ya que las personas con adicción carecen de una red de apoyo social estable, con la que cubrir la necesidad de relacionarse.

En los inicios del proceso de tratamiento, esta situación es más compleja si cabe, ya que el vínculo terapéutico está estableciéndose y el cambio de situación de atención presencial a una atención telefónica, cuando no hay un vínculo terapéutico sólido, conlleva con mayor probabilidad al abandono del tratamiento.

Al igual que se hace con las personas en tratamiento, la atención telefónica o a través de videollamadas se mantiene con los familiares de estas personas, que así lo quieren.

A modo de recomendación para las personas que se encuentran en esta situación, es decir, que su proceso de tratamiento se ha visto modificado por el estado de alarma ante la crisis del COVID-19, lo más relevante es que sean capaces de pedir ayuda, de hablar de lo que les pasa, no ocultar el deseo recurrente de repetir su pauta de consumo, que sean capaces de ser reactivos ante esta situación y contactar con sus terapeutas de referencia. El proceder así puede favorecer alivio emocional ante la tensión por el miedo ante los pensamientos recurrentes de consumo y la sensación de retroceso en el proceso terapéutico.

Para finalizar, reseñar que en la base de lo que venimos hablando está el expresarse, dar salida a cómo estamos, a las emociones, COMUNICARNOS. La comunicación es una herramienta poderosa, que mal usada, puede generar conflictos, pero en este caso es la que nos permite sentirnos en sintonía y conectados.

 

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