MANEJO DE LA FRUSTRACIÓN EN LA SITUACIÓN DE CONFINAMIENTO

 

Hace unas semanas en esta misma web, podíamos leer un post que hacía alusión a la importancia de centrarse en el presente como herramienta para el manejo de la angustia ante la situación de confinamiento y la crisis por el covid-19. Sin embargo, cuando esto nos falla, no somos capaces de parar el pensamiento y empezamos a realizarnos preguntas… ¿hasta cuándo tendré que estar en casa?, ¿por qué no se me permite dar un paseo?, ¿cuándo podré empezar a hacer mi vida normal?, ¿cuándo podré volver a quedar con la gente que quiero? ,… Preguntas todas ellas para las que no tenemos una respuesta. En la actualidad, podemos tener la sensación de no estar decidiendo sobre nuestra vida, la sensación de sentirnos como marionetas que se mueven al antojo de los otros, de otros que están lejos de mí, con los que uno ni se identifica, …, pudiendo suceder que ante esta sensación uno se frustre por la falta de control de su propia vida, porque como decía el psicólogo Stanley Milgram “para que una persona se sienta responsable de sus acciones, debe sentir que la conducta ha surgido del yo”. Cuando esto no es así, podemos por ejemplo, frustrarnos.

El primer paso para lidiar con la frustración, es reconocer que estamos frustrados, es decir, validar el sentimiento en nosotros mismos y aceptar que en este momento en concreto, no podemos tener lo que queremos, ni actuar como quisiéramos y lo que sucede y estamos viviendo no estaba en las expectativas de cada cual. El manejo de esta frustración es algo que se debe ir aprendiendo desde la infancia, momento en el que están en desarrollo las capacidades cognitivas y momento clave para el aprendizaje de que las cosas no siempre son como queremos, ni tienen por qué ser inmediatas. Si este proceso de aprendizaje no se da adecuadamente, llegamos a la etapa adulta con la capacidad no aprendida de tolerar la frustración, condición que puede llegar a generar problemas de diferente intensidad. Partiendo de la idea de que nos encontremos en esta situación, es decir, que a lo largo de nuestra infancia, adolescencia y vida adulta, no hayamos realizado un adecuado aprendizaje del manejo de la frustración, qué ideas o recomendaciones pueden sernos de utilidad para poder dando una solución a dicho problema. Básicamente, son dos pasos los que pueden ayudarnos a comenzar a encauzar nuestro estado de frustración: en primer lugar, es importante no dejarse llevar por las emociones (seguramente muy intensas) del momento y en segundo lugar, es primordial, permitirse un tiempo para reflexionar y conectar con la realidad, permitiendo que se restablezca el equilibrio entre nuestro yo emocional y racional. Este tiempo nos permitirá pensar con mayor claridad y por consiguiente favorecerá que tomemos una respuesta más adaptativa. Generalmente las personas con dificultad para el manejo de la frustración suelen presentar también un estilo de pensamiento dicotómico, situándose en los extremos, lo que dificulta aún más el ir elaborando una respuesta adaptativa. De nuevo, el favorecer estados emocionales de calma y el estar receptivo a la escucha, permite salir de esa dicotomía y esa frustración perjudicial para uno mismo. El estar receptivo a aceptarse de otra manera, a aceptarse como una persona vulnerable a la que las cosas le afectan, el estar receptivo a otra mirada, a otras forma de hacer,…, pueden ser herramientas que ayuden a salir del malestar y nos permitan aprender otras formas de gestionar, como dijo Albert Einstein “…cualquier momento es perfecto para aprender algo nuevo”… incluso este momento de confinamiento.

 

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