PROYECTO HOMBRE BURGOS EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Hoy viernes, 25 de noviembre, Proyecto Hombre Burgos quiere sumarse a la celebración del día internacional contra la violencia a las mujeres, mostrando su apoyo a la denuncia de la violencia que se ejerce sobre las mujeres en todo el mundo y reclamar políticas en todos los países para su erradicación.  Dentro de nuestra entidad se hace un trabajo transversal en género, en cada uno de los programas tratamentales,  interviniendo de esta manera en favor de la igualdad entre personas y la eliminación de la violencia.  Diferentes organismos internacionales llevan décadas haciéndose eco de este problema. Así, en 1993, Naciones Unidas, hace una definición de violencia contra las mujeres, definiéndola como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se produce en la vida pública o privada”. La OMS ha identificado la violencia contra las mujeres como un factor esencial en el deterioro de su salud, ya que las agresiones físicas, psíquicas y sexuales, sean éstas puntuales o repetitivas, de baja o alta intensidad, suponen pérdidas a veces irreparables en la esfera biológica, psicológica y social de las mujeres.

A lo largo de nuestra trayectoria hemos observado que el binomio violencia/adicción con mucha frecuencia se repite, más aún en el caso de las mujeres. La literatura existente y los datos de los que se disponen destacan que el hecho de ser mujer, es una variable de desigualdad en aspectos como el acceso al empleo y con ello a la posibilidad de autonomía, valoración personal y social, y logro de estatus socioeconómico, también disponen de menor cantidad de dinero y tiempo para actividades de ocio, además de la desigualdad que se constata para el acceso y demanda al tratamiento ante las adicciones. Según Gómez Moya, J., Clari Duato, E. y Sáez Cañete, A. (2006), en general las personas con adicción a sustancias son enjuiciadas por la sociedad y si se añade el hecho de ser mujer, la imagen social sufre aún mayor deterioro. La respuesta que se da a los problemas derivados del consumo de drogas no está pensada  ni adaptada para las situaciones específicas de las mujeres, por lo que existen carencias en los tratamientos para las mujeres drogodependientes.

Los trabajos publicados sobre la situación de la mujer con problemas de adicción ponen de manifiesto las notables diferencias entre hombres y mujeres en el modo de experimentar esta problemática, y señalan la importancia y necesidad de que ellas tengan abordajes y espacios terapéuticos propios. La menor permisividad con que cuenta la mujer en cuanto a su rol, ha supuesto un menor acceso de las mujeres a tratamiento y una menor capacidad de las redes de atención para objetivar la problemática de la mujer y generar una respuesta adecuada. Las mujeres en tratamiento en 2021 suponen un 18,1% de las personas atendidas frente a un 81,9% de hombres. Observando la evolución respecto a años anteriores, se aprecia un ligero aumento en el porcentaje de mujeres. Las edades recogidas de las personas atendidas oscilan entre los 18 y 77 años, siendo la media de edad para ambos sexos de 39,4 años. El grupo más representativo de esta muestra son las personas comprendidas entre los 34 y 41 años, siendo el 30,8% del total, seguido por el grupo de edad de 42 a 49 años (23,4%) y el grupo que comprende entre los 26 y 33 años (19,5). Cabe destacar el aumento que se ha producido con respecto al año 2020 en la franja de edad de 18 a 29, que ha pasado de un 11,5% a un 18,0%.

El perfil y las características de las mujeres con adicción, hace necesario el desarrollo de grupos terapéuticos  específicos para ellas, tanto en tratamiento residencial como tratamiento ambulatorio. La mayoría de ellas presentan un perfil similar, caracterizado por la baja autoestima, sentimiento de culpabilidad por haber sido agredidas en muchas ocasiones con sentimientos encontrados de rabia por haber sido agredidas y al mismo tiempo creencia de que se lo merecían, sensación de fracaso como mujeres esposas y madres, crisis de temor e incluso pánico, sensación de falta de control sobre su vida, incapacidad para resolver su situación debido a que sistemáticamente han sido dominadas y controladas, mentalizadas en el caso del maltrato para pensar que los golpes son algo normal en la relación con el otro sexo, creen que nadie las puede ayudar a resolver sus problemas excepto ellas mismas, se vuelven aisladas socialmente, padecen situaciones de estrés, depresiones y alteraciones psicosomáticas, buscan sus sentimientos de auto valía en la habilidad de conquistar y mantener a un hombre a su lado que generalmente las asegura el consumo, subestiman el peligro de su situación, piensan que no tienen derechos, buscan la supervivencia y el viejo sueño del poder trasformador del amor principalmente con  hombres alcohólicos o drogadictos, por lo que en no pocos casos, la situación se perpetúa, en aspectos como violencia y falta de corresponsabilidad.  Otro tipo de intervención a favor de la identificación y erradicación de la violencia contra las mujeres es el programa de apoyo a la crianza temprana de hijos e hijas de mujeres con drogodependencia.

Esperamos que la celebración de este día sume personas que tomen conciencia de esta realidad.